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«Dreamland» de Wild Belle, sorpresas agradables

Los hermanos Elliot y Natalie Bergman, más conocidos como Wild Belle, han publicado hace nada su nuevo trabajo: Dreamland. Este segundo álbum llega tres años después del primero, y más que una continuación de su línea melódica resulta sonar como una reforma que aporta nuevos sonidos singulares y atrayentes al tiempo que enfría lo que podríamos interpretar como la estela de su disco anterior.

Dreamland comienza de forma más que interesante con “Mississippi River”, uno de los temas novedosos con los que el grupo ha tratado de jugar de una forma más que fructífera. Entre ritmos sintetizados y electrónicos,  una melodía poco convencional y sorprendentemente atractiva se abre paso complementándose con los mismos a la perfección. Interpretándola, la voz de Natalie Bergman, aguda y sin atisbo de indecisión que, enriquecida por una ligera reverberación, suena de forma intrigante y sexy. En añadido, el grupo recupera un cierto recuerdo al Jazz con la llegada de un saxofón áspero y decidido.

Tras este tema, capaz de captar tu atención y hacerte esperar lo que venga después con buena cara, el grupo no duda en hacernos fruncir el ceño con la segunda canción, no sé si de extrañeza o de miedo. Cuando comentaba que se enfría la estela de su disco anterior hablo precisamente de esto, así como de otras tres canciones más, en las que Wild Belle ha transformado el toque de Reggae tan delicioso de Isles en un sonido con aire de Reggaetón y toques africanos. Sin tener para nada la intención de vomitar las manidas críticas contra este género musical, expongo con certeza que la razón de mi sorpresa se debe a que no han hecho evolucionar de la mejor forma esperable los sonidos con los que comenzaron en 2013. “Loving You”, “Throw Down Your Guns”, “Our Love Will Survive” y «The One That Got Away» constituyen una antítesis de estilos que, pese a no sonar para nada mal, se les ha ido un poco de las manos. «Loving You» no deja de lado un sonido refinado, con aires Indie y africanos, así como cierta psicodelia aportada por la guitarra sesentera que vibra en el fondo. El siguiente tema dentro de este pequeño grupo es “Throw Down Your Guns”, uno de los que más perceptiblemente exponen este cambio sonoro, con un estilo que se aproxima incluso al Moombahton en los distintos versos, no así en el estribillo, más calmado y completo.

A partir de estos dos temas, eso sí, el grupo ya parece dirigir su sonido a una posición menos extrema, dejándonos escuchar de nuevo unos matices más próximos a los de Reggae que nos venían trayendo. “Our Love Will Survive” se viene ya debatiendo entre esta estética y una cara más popera y amable. La voz tiene, sin duda, todo el protagonismo al observar uno bajos y armonías que de forma tan tenue dejan verse a lo largo de la canción. Finalmente, “The One That Got Away” tiene la estética que nos hubiera parecido más agradable para darle una vuelta de tuerca a su sonido Reggae. Es, sin duda, de lo más tropical al fijarnos en su percusión, sus sonidos de madera y ese aroma isleño que la rodea de principio a fin. Amigable y con mucho brillo, recuerda a sonidos caribeños bañados, de nuevo, por la voz melódica y de corte Indie de Natalie.

Volviendo a la nueva estética que esgrime Wild Belle, la posibilidad de escandalizarnos parece reducirse y brindarnos una escucha más factible de ser atenta y curiosa. El tercer tema, «Dreamland«, mantiene un cierto aire tropical alojado en su trastienda, pero lo que nos ofrecen ahora es una melodía pegadiza y profunda. A ello ayudan una serie de ecos que aportan a las voces un toque más lánguido y revelador. De nuevo, volvemos a escuchar a nuestro viejo amigo el saxofón, aportando una vez más ese toque de Jazz tan atractivo y enriquecedor. A continuación, los aullidos de entrada de este cuarto tema vienen acordes con su nombre: “Coyotes”. En él, Natalie se sirve de nuevo de la cara más sexy de su voz, cantando una melodía pegadiza con tintes de Sul.

Seguidamente, en “Cannonball”, los hermanos Bergman muestran una faceta algo más rockera en sus intenciones. Nos encontramos con una serie de ritmos sutiles y metálicos de lo más naturales, acompañando a una voz bañada de efectos, pero que demuestra seguridad y mucho carácter. Ya en “Giving Up On You” parecen consolidar esas ganas de renovarse y nos brindan un tema que haría bailar a los aficionados al Ska más dispuestos a salir de su burbuja. Y es que los aromas a este género aparecen ya desde que escuchamos el dinámico ritmo con que nos recibe el tema, así como unas guitarras eléctricas naturales y limpias. Resulta sorpresivo, sin embargo, cómo Natalie entona la melodía en un tono más grave de lo esperado, aunque adecuado para un tema como este. Después del movimiento, llega la calma con “It Was You (Baby Come Back To Me)”. Actuando como punto de inflexión del disco, esta canción nos trae una voz y una letra íntimas y personales.

Por último, “Rock & Roll Angel” supone un bonito colofón para este trabajo de once canciones. Su ritmo es sutil y minimalista, y la escucha se hace de lo más agradable; es pegadizo, redondo y un tanto nostálgico. Volvemos a tener ese toque tropical, esta vez, del momento peliculero de media tarde en la costa, con un dramatismo de sabores dulces.

Así acaba Dreamland, un álbum con altibajos, en el que parece que lo que más fuerte pega es la novedad en el sonido y no la continuidad de los temas pasados. Wild Belle no ha perdido ni mucho menos su esencia tropical, pero una nueva línea sonora parece estar llevándoles por caminos más novedosos, de juego e innovación en los que, de momento, parecen defenderse. No hay duda de que si me dan a elegir entre una de las dos caras de este álbum me quedo con la nueva.