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El Dcode Festival mantuvo la ilusión en su sexto año

La temporada estival está cada vez más poblada de festivales de música en nuestro país, y el Dcode Festival se encargó el pasado sábado de acompañarnos en nuestra ‘vuelta al cole’. El evento tuvo lugar en Madrid, en una amplia explanada de césped de la Universidad Complutense; van ya nada menos que seis años desde que se celebrara por primera vez esta cita.

A las once de la mañana, bajo un sol amenazante que no dudó en dar guerra durante la jornada, abrían las puertas para los ‘dcoders’ más madrugadores. Muchos de ellos serían padres y madres con niños pequeños, y es que el concierto de Petit Pop era el encargado de abrir el festival en el Escenario Complutense, con música compatible con los más pequeños de la casa. Llevaran niños o no, sí que pudimos observar un cierto aumento en la media de edad de los asistentes, con respecto a la que nos pudimos encontrar en la edición del año pasado. Para nada nos resulta extraño si tenemos en cuenta que en esta otra cita tuvimos a cabezas de cartel más familiares con la juventud – Sam Smith, Supersubmarina, Izal… –, y este año la figura del cabeza de cartel se diluía en un bloque más apto para adultos “indies” y entendidos o, simplemente, para personas más dadas a bucear entre canciones.

En el mismo escenario, el más pequeño de los tres y en un horario tan temprano como desconcertante actuaba el primer grupazo de la mañana: Nothing But Thieves. El Rock alternativo, psicodélico y en ocasiones durillo que tiene su álbum homónimo no defraudó a un público que, aunque insuficiente, disfrutó de una más que atractiva actuación con temas como “Itch”, “Ban All The Music” o “Wake Up Call”. Seguiríamos en el Escenario Complutense para desplazarnos a un terreno más Post-Punk con Belako, uno de los grupos revelación de nuestro país que no deja de cosechar éxitos con sus ya dos discos publicados. Los de Mungia (Bizkaia) tuvieron unos pequeños problemas técnicos habiendo tocado escasamente dos temas, pero estos no impedirían que esta banda nos brindara indudablemente uno de los mejores – por no decir el mejor – directos de la edición del Dcode de este año. Completando este fantástico triplete mañanero estaban León Benavente, quienes tampoco dejan de ganar adeptos con su segundo y nuevo disco titulado 2. La carpa que rodeaba este escenario estuvo prácticamente llena, aunque con un público al que le costó arrancarse a corear los éxitos de esta singular banda tan puramente Indie.

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Bajo un sol abrasador, y ya con un ligero aumento de público actuaba la ganadora del concurso BDCODER de este año, Cintia Lund. No obstante, a su estilo con aires de Jazz le faltaba un buen número de sonidos o, por el contrario, una vuelta de tuerca para lograr sonar de forma completa y personal, esperemos a ver cómo evoluciona. Aun así se acercaron un cierto número de personas que, rápida y seguidamente se desplazaban a ver a Bear’s Den, los encargados la apertura del Escenario Dcode 1. Más de una sonrisa y unos cuantos cánticos logró arrancar la mezcla de Country, Folk y melodías Pop que nos trajo este grupo británico, muchos de ellos con los temas de su último disco: Red Earth & Pouring Rain. Seguidamente, los veteranos M. Ward comenzaban un concierto que pasó de ser un tanto serio a volverse una experiencia enérgica y rebosante del buen humor que transmitían tanto el líder de la banda como sus canciones.

Casi a las cinco y media de la tarde aparecía uno de los platos fuertes: Jimmy Eat World. Haciendo gala de su carisma y su aire luchador y eléctrico, el cuarteto estadounidense hizo saltar a un entregado público deseoso de ver a un grupo que no había pisado nuestro país desde hace ya varios años. Con temas como “Pain”, “Bleed America” o el inconfundible “The Middle”, Jimmy Eat World inyectó un buen chute de energía a un público que podría haber sido incluso el doble si hubiéramos estado en un horario un poco menos tempranero.

Mientras en el Escenario Complutense sonaban las canciones de la más que prometedora cantante Dagny, nos sorprendía ver la acogida que logró tener el concierto de Oh Wonder, con un cambio radical de sonido respecto al precedente, mucho más liviano, fino y onírico. Pocos pudieron salir insatisfechos después de este primer concierto en España de la banda londinense. Volveríamos inmediatamente a la energía y el subidón del Rock más puro con otro de los destacados del día: Eagles Of Death Metal. Conocidos ahora por mucha gente debido a que fue durante su actuación cuando ocurrió el trágico atentado de París, su concierto estuvo cargado de locura y buenas vibraciones, en gran parte gracias al carisma del vocalista Jesse Hughes.

De nuevo introduciendo variación en el estilo musical imperante, un clásico en el Dcode, nos movimos a terrenos más Pop con Zara Larsson. Pese a ser un show poco hilado y, consecuentemente, un tanto dificultoso para potenciar el movimiento del abundante público, la cantante no dudó en servirse de un repertorio de aliados para, eso sí, crear espectáculo; sus dos coristas y cuatro experimentadas bailarinas la acompañarían durante todo el concierto. Tampoco estuvo del todo a la altura Love Of Lesbian. Pese a inducir una vibrante energía con temas de su nuevo disco como “I.M.T. – Incapacidad Moral Transitoria” o “Bajo El Volcán” y un visual espectáculo de luces y confeti, no podemos negar que la redundante presencia de este grupo por tantos festivales musicales de España nos hizo vivir en el Dcode un concierto que ya hemos presenciado varias veces atrás.

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Con mucha garra aparecía en el escenario el rockero zaragozano Bunbury, haciendo gala de una buena forma física y revolucionando al público con temas como “Que Tengas Suertecita”, “Avalancha” o “El Extranjero”. No falló el festival, pues, en escoger a un artista que a tantos nos sorprendió cuando se revelaba el cartel. Los falsetes tan intuitivos y atractivos de Jungle, junto con la indudablemente exitosa apuesta por Triángulo de Amor Bizarro en paralelo, hicieron de interludio antes de lo que sería el DJ set del festival: el de 2Manydjs. Y es que lo que tantos consideraban una antesala de la sesión estrella por unos “DJ’s menores” logró dar mil vueltas a esta, con una amplia multitud de estilos y una muy medida habilidad para concatenarlos lo más armónicamente posible. Dicha sesión estrella la protagonizó, por su parte, el DJ y productor británico Mark Ronson. En su hora y media de actuación el DJ se movió entre estilos comprendidos entre Hip Hop, Funk, Trap y algo de música más Pop. No podían faltar “Uptown Funk” y el recién estrenado tema “Perfect Illusion” de Lady Gaga, del cual también es productor. Tampoco estuvo carente la jornada de los rumores que decían que durante esta última canción la artista aparecería sobre el escenario en una clase de actuación sorpresa que, finalmente, no se produjo. Una sesión trabajada aunque floja, desprovista de todo el talento que Ronson podría haber invertido en ella.

Cerrábamos así un Dcode Festival de 2016 sumamente desconcertante aunque satisfactorio. Vimos menos público y un conjunto de artistas heterogéneo, pero a la vez orientado a comportarse como un único bloque que logró ponerse en movimiento y avanzar. Hubo una organización seria e inteligente, salvo por los caóticos horarios poco favorables para que mucho público se concentrara ante unas apuestas potentísimas. Y estas no necesariamente fueron las más grandes. Los grupos “no-cabeza de cartel” tiraron del carro con orgullo y efectividad, brindándonos una experiencia agradable y, por qué no decirlo, fenomenal para finalizar el verano.

 

Fotos: Facebook del Dcode Festival