Festivales, Low Festival

Crónica del Low Festival 2017

Para mí, desde hace cuatro años, “no es verano sin Low”. Con un cartel que ha contado con grupos internacionales como Pixies, !!! (Chk Chk Chk),  The Hives, Franz Ferdinand y Mando Diao, entre muchos otros, se ha podido apreciar que el entregadísimo público que ha acudido a la novena edición del festival benidormense ha echado de menos a los clásicos Love of Lesbian, Supersubmarina, Vetusta Morla e Izal. Pero esto no nos ha frenado y hemos saltado y bailado como cada año. Esta crónica es para aquellos que estaban demasiado lejos como para acercarse, para aquellos que no estaban convencidos sobre si deberían haber comprado un abono y para aquellos que, por cualquier razón, no pudieron asistir a un festival que casi logra un tercer sold out consecutivo (aunque los abonos restantes fueron los que permitían el acceso durante un único día).

Este ha sido el primer año que he decidido acercarme a la famosa Welcome Party que celebra el Low Festival para hacernos entrenar y calentar para los tres días de fiesta y música que nos esperan. La Welcome Party fue abierta (y cerrada) por Miss Deep’in y en esta actuaron Rusos Blancos !!! (Chk Chk Chk), pero sobra decir que los triunfadores de la noche fueron Miss Caffeina. Con acceso libre para todos, el público contaba con asistentes que ya tenían en sus muñecas la pulsera del festival, con asistentes que simplemente disfrutarían de este día de música y con curiosos asomados a los balcones o que paseaban por la playa de Levante, que era donde el escenario estaba situado. Y son todos ellos los que agradecían que el Low Festival hubiese conseguido consolidar esta jornada inaugural.

Tras haber reventado nuestros pies en esta bienvenida previa al primer día “oficial” de festival, llegamos el viernes al recinto con el tiempo necesario para poder pasear por los stands que cada año están situados delante del escenario Matusalem. Gorras, mochilas, tatuajes, patatas, zumos y mil regalos más ofrecidos por todos aquellos que quisieron hacer algo de publicidad dentro del abarrotado recinto, pero a todos nos dio la pequeña sensación de que esta vez el número de stands había sido ligeramente reducido. En este paseo de “reconocimiento” vimos que el Low Festival nos brindaba un par de novedades: El cambio de los Tokens por Tuents, y el Arcade Arena, un espacio formado por máquinas recreativas que otorgaban un toque vintage al recinto, pero que a mí (y probablemente a algún asistente más) me resultaron algo innecesarias.

A las 21:45 decidimos, por fin, acercarnos a ver a Dorian al escenario más grande de los seis existentes (aunque dos de ellos ofrecían actuaciones cuyo público únicamente estaba formado por aquellos con abono VIP o VIP Pool). En un concierto en el que Marc Gili y su banda hizo un repaso por toda su discografía, el público fue bañado en confeti mientras coreaba temas como Los amigos que perdí y Cualquier otra parte. Cuando todo acabó, el plato fuerte del día nos esperaba: Pixies. Sin tener mucha idea de lo que me deparaba la actuación de la distinguida banda, decidí relajarme tras La Tormenta de Arena que Dorian había dejado en dicho escenario, y me senté en las gradas a disfrutar del único concierto ofrecido por el grupo en España en 2017. Fue en cuanto empezó a sonar la conocida Where Is My Mind? que las gradas dejaron de existir para obligarnos a gran parte del público a bajar donde toda la masa de asistentes se congregaba a bailar y cantar la canción por la que la mayoría de gente estaba allí (muchas gracias, Fight Club). Eso sí, aunque el concierto continuase, en cuanto acabó la citada canción, gran parte de los que formábamos esta masa, salimos a ver quién era Roosevelt, porque los festivales también consisten en nuevos descubrimientos. Presentando su primer álbum, nos hizo movernos a todos al ritmo de un pop electrónico que caló bien hondo en los que nos acercamos por simple curiosidad. Este año aprendimos que los Tokens (¡Tuents!) no nos hacen mucha gracia, y mucho menos teniendo puestos de restauración a menos de cinco minutos del festival, así que la hora de la cena fue la hora de salir del recinto a tomar algo de aire para adentrarnos en La Casa Azul. Durante la hora que duró su actuación, nos cautivaron con un escenario formado por una enorme pantalla en la que se fueron proyectadas imágenes que demostraron que La Casa Azul va de la mano de unos increíbles efectos visuales. La primera jornada siempre es la más floja: acabamos el día bailoteando un poco con Varry Brava Elyella Djs y a dormir, que queremos guardar energía para lo que nos espera (que no es poco).

El segundo día decidimos pegarnos a la valla que separa la primera fila del escenario principal. Nos limitamos a Nada SurfSidonieFranz Ferdinand The Hives (si es que a eso se le puede llamar limitación). Los conciertos ese día fueron de menos a más, comenzando por el indie-rock que Nada Surf ofreció a modo de teloneros. Y digo esto porque, antes que ver a público coreando los temas de los estadounidenses, vi a espectadores que esperaban impacientes con camisetas de Franz Ferdinand. Eso sí, menuda gozada Sidonie. Qué divertidos, qué buen sonido, qué karaoke improvisado montaron sacando la letra de No Sé Dibujar un Perro para hacer cantar hasta a aquellos que no se la sabían, cómo se le fue la cabeza a Marc Ros paseándose entre el público a hombros y qué bien que el peor grupo del mundo se convirtiese en el mejor grupo del mundo en cuestión de una hora. Los catalanes, acompañados de varios paneles de luces, fueron los que prendieron la mecha que explotó cuando Alex Kapranos comenzó a cantar The Dark of the Matinée y nos dio el placer de escuchar desde Do You Want To Walk Away, hasta Jacqueline Michael, para finalizar con This Fire. Y es que fueron Franz Ferdinand los que nos hicieron pensar que no nos quedaría energía para dar a The Hives que, en cuanto salieron a escena, nos hicieron cambiar de opinión. Ya sabemos que Howlin Pelle Almqvist no puede estarse quieto y necesita sentirse arropado por un público que le dio una respuesta afirmativa en cuanto el cantante preguntó si le queríamos. Con uno de los mejores directos del festival (por no atreverme a decir el mejor), el carismático líder de la banda apareció con su abrumador Come On en un espectáculo en el que pasó más tiempo fuera, saludando a las primeras filas, que dentro del escenario. Fue el sueco el que se definió como “magnífico” y “fantástico” con un simpático egocentrismo (tan simpático que tras finalizar el concierto le pudimos ver firmando discos y lanzando besos). Y tras ser bañados de sudor gracias a los suecos The Hives, pusimos fin a la segunda jornada.

Sabíamos que la tercera jornada contaba con apuestas internacionales seguras como Mando Diao, pero fueron las bandas nacionales las que triunfaron. Vimos atardecer con la dulzura de Anni B Sweet, pero fue Lori Meyers los que con Luces de Neón Emborracharme, emborracharon al público de un modo metafórico con una pantalla que cubría a la banda para finalmente situarse en lo alto del escenario. El sonido de los granadinos resultó brillante y nos hizo comprender por qué y cómo han logrado convertirse en una de las bandas más relevantes del pop español actual. Los escandinavos Mando Diao fueron los siguientes en actuar en el eminente escenario, pero fue Fangoria la banda encargada de lograr que tanto gradas como pista se llenasen al completo con un público incluso más entregado que aquel que acudió a Pixies el viernes. Alaska no necesitaba bailarines ni luces para hacer enloquecer a la muchedumbre, pero sabemos que Fangoria es sinónimo de espectáculo. La noche solamente había empezado y el broche de oro lo puso Ojete Calor con unas canciones que, como poco, hicieron reír. Entre temas del nuevo álbum como Tonta GilipóLa gente mala Qué bien tan mal, Carlos Ojete y Anibal Calor hicieron referencias a Juego de Tronos, mandaron callar a Depilada, que actuaba al mismo tiempo que ellos, y nos mandaron irnos a casa (que ya no son horas) en el concierto más divertido del evento.

Batiendo record de asistencia con 83000 Lowers, cerramos el festival con Ochoymedio Djs, que pincharon desde Let It Happen, pasando por Should I Stay or Should I go?, para finalizar con Como yo te amo. Nosotros sí que te amamos con la fuerza de los mares, Low Festival.

 

Foto: Low Festival / Javier Rosa