Crónicas, Festivales, FIB

Crónica del FIB 2017

Una crónica capaz de abarcar la práctica totalidad de un evento tan imponente como el Festival Internacional de Benicàssim es, lógicamente, tan irrealizable como falta de sentido. Por la edición 2017 de este icónico festival, que tuvo lugar del 13 al 16 de julio, pasaron más de 100 artistas nacionales e internacionales, en 4 días de música poblados por decenas de miles de personas que desbordaron el exhausto municipio de la provincia de Castelló. Si bien el cartel no ha resultado ser tan potente como el de otras ediciones anteriores, nos pudimos encontrar curiosas perlas que ponían su chispa de brillo al festival, que por su renombre parece no necesitar ya hacerse valer con  potencia frente a los demás (o sí).

 

El primer día del FIB, congregación que lleva realizándose nada menos que desde 1995, constituiría uno de los más destacados en cuanto al cartel que proponían, pese a la sorpresa que esto trae consigo por el hecho de tener lugar un jueves. Pero todo cobra sentido al observar que disponíamos de unos cabezas de cartel de talla internacional (lo internacional parecía ser lo que movería este evento con tanta proyección hacia el exterior de nuestras fronteras), pero para llegar a ellos hemos de remontarnos al inicio del día.

 

Nuestra primera parada tuvo lugar en el escenario Radio 3, el cual, pese a lo conflictivo que acarrea el estar situado dentro de una carpa en lo que respecta a la recepción del sonido, era inaugurado por el directo más que flamante de Gatomidi. Los conquenses, que presentaron en abril su último trabajo, The Flower’s Cavern, nos invitaron a venirnos arriba casi recién empezado el festival con su enérgica propuesta de Noise Rock repleta de vistosos matices. Era casi palpable una cierta emoción que rodeaba a la banda como si fuera un aura; se nota cuándo un grupo está a gusto sobre el escenario, cuándo está disfrutando como lxs que les ven desde abajo, algo de lo cual, en este caso, no hubo ninguna duda. En lo peninsular, Belako también venían pegando fuerte sobre el escenario Las Palmas – el más grande del recinto – con su siempre electrizante directo que tantas delicias está haciendo allá por donde pasa. Lxs de Mungia están evolucionando de manera efervescente; cada vez se muestran más cómodxs sobre las tablas y su propuesta de Post-Punk fusionada con los sintetizadores logra llegar al público más que gratamente. De hecho, en esta ocasión se merendaron sin problema alguno el escenario principal. Muchos temas sonaron de su último disco Hamen, cómo olvidar la interpretación de la magnífica “Fire Alarm”, si bien también pudimos encontrar el adelanto del que será su próximo trabajo: “Render Me Numb”.

 

No dudamos en quedarnos en este mismo lugar para, tras un descanso y todavía con la emoción en el cuerpo, presenciar la actuación de Ride; decepcionante decisión, sin duda. Si bien no podemos dudar la pericia instrumental que estos veteranos demuestran sobre el escenario, su actuación parecía un hilo constante de música ambiente. Una interpretación excesivamente seria e insípida casi hacía entrar sueño pese a la consciencia de que aquello que sonaba, temas como “Leave Them All Behind” o “Weather Diaries”. Demasiada rectitud para un público ciertamente escaso que a las nueve de la noche, por qué no, quizás andaba deseando algo de dinamismo que no obtuvo.

 

Para nuestra alegría, Kaleo protagonizarían, acto seguido, uno de los mejores directos de este festival. Su apuesta por ese Rock diferente y con aires de Blues cada vez cobra más fuerza, y la elegancia de la banda sobre el Escenario Visa ayudó al público a disfrutar de una experiencia memorable. Mención especial merece, dicho sea de paso, el abrumador timbre de su vocalista, una voz profunda a la par  que rasgada capaz de dejar boquiabiertos a quienes no habían escuchado nunca al grupo. Solapándose con el final de su set, el británico Stormzy comenzaba su concierto en un escenario principal lleno a rebosar por un público de clara procedencia británica. Y es que este rapero, que ha propuesto una original forma de crear en este género con tan solo un LP titulado Gang Signs & Prayer, se adueñó de los constantes coros de lxs asistentes en un directo potentísimo, en el que el movimiento del artista no cesaba por todo el espacio.

Volviendo a lo peninsular, Tórtel presentó su nuevo disco Transparente sobre el escenario Radio 3, con frescura y una cierta humildad. No podemos negar que esta banda echó en falta algo más de garra en su directo, algo de movimiento y conexión con el público mediante gestos o matices que lo pudieran sorprender. No obstante, este mencionado trabajo no resulta nada desdeñable, de manera que esperamos verles evolucionar más favorablemente.

 

Ya a las doce de la noche, con la pista del escenario principal todavía más impracticable, The Weeknd completaba el dueto Hip Hop/R&B que tendría lugar sobre dichas tablas. El canadiense mereció, con poca duda al respecto, la atribución de otra de las mejores actuaciones de este FIB, haciendo gala de un repertorio que cada vez gana más adeptxs. Sabiendo canalizar con pericia la energía, no podemos evitar poner de manifiesto la prodigiosa voz del artista, todo un disfrute auditivo.

 

Durante la segunda jornada del festival, nos dirigíamos al recinto acompañados por una caravana muchísimo más ligera de asistentes, de los cuales se escuchaba a un mayor porcentaje hablar en español. Y es que el segundo día del FIB 2017 resultó el más laxo de todos – si bien es laxo teniendo en cuenta la fuerza que emana de los demás cabezas de cartel del festival. No obstante, quizá fue esto lo que hizo que una jornada en apariencia más liviana nos dejara pequeños fragmentos dignos de recordar. El concierto de Mourn quizá no fue uno de ellos, si bien resultó encomiable por la solvencia con la que acometieron su concierto sobre el escenario principal. Un buen número de personas jóvenes se acercaban a bailar los temas de otra de las apuestas peninsulares y de todavía escaso recorrido que ocuparon este escenario.

 

Quienes dejaron una actuación digna de recordar, una de las más bonitas del evento, fueron Temples. Con ellos, el escenario Visa se inundó de psicodelia en un concierto que pacería hacernos viajar a los años 60 si atendíamos a los vistosos looks de los integrantes de la banda. Temas pertenecientes a su último disco, la maravillosa creación Volcano, como “Certainty” o “Strange Or Be Forgotten”, inundaron de una magia muy luminosa la tarde del viernes. Theme Park, por su parte y sobre el alejado escenario South Beach, hicieron de las suyas ante un escaso público que, sin embargo, puede considerarse afortunado. Su actuación, con un gran peso del factor rítmico, de lo bailable y de la estética del propio sonido, era una perfecta vía para liberar energías de unos cuerpos que ya por estas fechas comienzan a mentalizarse de que ha llegado el estío.

A continuación, y ante el desaliento que producían Los Planetas, históricos del FIB, nos dirigimos de nuevo a la peculiar carpa para ver a Blaenavon, una banda de Reino Unido que al principio podría resultar modesta, pero de la que acabas dándote cuenta de la fuerte determinación presente en sus canciones. El grupo protagonizó un concierto de intensidad in crescendo y muy poco acompañado por la luz, aunque sí por un inmenso pogo que se formó justo bajo el escenario del que se desprendía una curiosa mezcla sonora entre Wolf Alice y Sundara Karma. Bigott daría, media hora después, un concierto repleto de esa locura que le caracteriza, sin destacar en exceso pero agradable de presenciar, aunque para ese momento ya andábamos guardando energías para ver actuar a La Casa Azul, que se solaparía con la última parte del set de unos Foals que irradiaron emociones similares a las vividas días atrás en el Mad Cool Festival.

 

El futurista y siempre electrizante grupo liderado por Guille Milkyway abría su concierto con el nuevo single “Podría Ser Peor”, por todo lo alto con un temazo que auguraba cómo iba a fluir el resto de su actuación: entre saltos y euforia. Pese a que nos faltó “Todas Tus Amigas”, “Los Chicos Hoy Saltarán A La Pista”, “La Fiesta Universal” o “Esta Noche Solo Cantan Para Mí” sonaron de forma atronadora junto a fenomenales gráficos de fondo y todo tipo de luces que hicieron de este un concierto inolvidable. Incluso Milkyway se lanzó a interpretar en solitario un tema al piano, además de presentar un tema inédito del que será su próximo disco: La Gran Esfera.

 

El sábado volvía a respirarse vitalidad en el emplazamiento del festival, canalizada en las primeras horas del tercer día por Dinosaur Jr. Su actuación fue toda una lección de guitarras, experiencia y sentida juventud con temas como “Feel The Pain”, “Tiny”  o “The Wagon”. Lo hicieron ante bastante gente que se congregaba ante el escenario con intereses compartidos, teniendo en cuenta los conciertos que venían justo después. Liam Gallagher era uno de ellos, si bien antes debemos destacar la actuación de La Mala Rodríguez, nuestra referente femenina en lo respectivo al Hip Hop. La andaluza se plantó con garra ante un numeroso público con éxitos como “Tengo Un Trato” o “La Niña”, cumpliendo con esa nueva cara que parece habérsele querido dar al FIB llevándolo hacia sonidos más urbanos.

 

Con un comienzo atronador, Liam Gallagher irrumpía en el FIB tocando dos temas de Oasis, sin anestesia y derrochando carisma con todo el descaro. Con la atención ya en sus manos, Gallagher pasó entonces a su disco en solitario, As You Were, presentando “Chinatown” y “Wall Of Glass”. Siguió tirando, cómo no, de temas de Oasis para cerrar con un indudable “Wonderwall” el primer plato fuerte de esta tercera jornada”. En paralelo, Cómo Vivir En El Campo subía al escenario Radio 3 con todo el brillo que les caracteriza, en una de las actuaciones que, si bien minoritarias, resultó imperdible en esta edición del FIB. Las coloridas polifonías y el estilo tan fino de este grupo también quedaron presentes en su directo, si bien no dejaron a un lado esa dosis de energía que con tanta solvencia logra enriquecer su música.

 

Red Hot Chilli Peppers, ahora sí, reinaron la tercera noche del FIB. Frente al escenario principal se extendía una marea de gente dispuesta a corear todo lo que sonase, ante un sonido muy bien gestionado y una actuación de los californianos que no decepcionó un ápice. Tras un comienzo a modo de jam sucedida por “Around The World”, arrancaba todo un espectáculo en el que la actuación de Kiedis y Flea sería, sin duda, todo un atractivo visual – y sonoro, sin duda. Pudieron escucharse cantidad de éxitos, también de su último álbum The Getaway, publicado en 2016.

 

En un cambio radical de estilo, RÜFÜS hacía vibrar el escenario South Beach con una propuesta muy electrónica pese a la temprana hora, hablando en términos festivaleros, para ponerse a bailar a lo loco. Tras la publicación hace tres años de Atlas, la banda venía con Bloom al festival, una propuesta House de aire muy tropical que parecía pensada precisamente para este escenario teniendo en cuenta su nombre. Biffy Clyro, por su parte, volvió a habitar un escenario principal ya más relajado, en un concierto que, si bien hizo disfrutar con fuerza al público, repetía la participación del año pasado en el festival y que no transmitiría la misma emoción de entonces. Recordemos que aquel momento llegaban con un recién presentado Ellipsis del que ya ha pasado tiempo y cuyo fuego parece haberse desvanecido en cierto modo.

 

Empleando con arrojo nuestras últimas fuerzas, nos dispusimos a afrontar nuestro último día de FIB en un día, de nuevo, más relajado y de pequeñas joyitas dispersas por los escenarios. Ron Gallo era una de ellas, quien hizo gala de la imperfección de su juventud para proponer un concierto lleno de psicodelia fuzz garagera y con descaro. Un caos de concierto en el mejor de los sentidos. Tras un vistazo a la actuación todoterreno de The View, satisfactoria aunque sin maravillar en exceso, nos dirigimos con curiosidad a ver a Dua Lipa. Resulta interesante observar cómo esta clase de artistas de Pop y radiofórmula llegan a los festivales, y la londinense no defraudó lo más mínimo; con un setlist compuesto por buenas dosis de baile colectivo, entre temas como “Blow Your Mind (Mwah)” o “Hotter Than Hell”. Seguidamente, en el escenario South Beach, actuaría una de las cantantes más en boga en la escena urbana de nuestro país. Bad Gyal congregó un considerable volumen de público pese a estar en la misma franja que Years & Years y Love Of Lesbian. Pero claro, la estética en este enclave sería totalmente diferente, con un reinado del perreo, del cuerpo, del calor de ciertas letras y de la vibración de hits como “Jacaranda” o “Fiebre”.

 

Volviendo al escenario principal, quizá también teniendo que cambiar el chip, nos acercamos a la actuación de Kasabian, cabeza de cartel en constante reinvención y siempre con ese alma Brit en movimiento entre el Rock y el Pop. El talento de Meighan como frontman fue, sin duda, una de sus principales bazas a favor, unido a Pizzorno y protagonizando en conjunto un show en el que repasaron su gran lista de hits con una extraordinaria energía, baile, griterío y euforia. Crystal Fighters, por su parte, trajeron su último disco Everything Is My Family como plato fuerte, para la dosis de selva y ambiente tropical tan característica suya. No obstante, un año después de que naciera el álbum, nadie duda que hemos visto a la banda en nuestro país hasta la saciedad, de manera que se enfrentan al riesgo de que su fórmula deje de dar resultado, por, efectivamente, un uso sobreexplotado con nosotrxs.

Dejamos ya atrás un FIB bien diferenciado de los de años anteriores, con partidarixs y detractorxs ante ello, y acerca de los cuales un servidor, al no haber asistido, no puede opinar, si bien se lleva la sensación de que la organización se siente segura de sí misma y con el negocio en rodaje gracias a la apuesta comercial y lxs incombustibles británicxs.

 

 

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Amante desorbitado de la música, también del café. Quizá soy un popurrí algo excéntrico de facetas, ideas y aficiones, pero me defiendo bien en todo este jaleo. Estudio Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Carlos III de Madrid.