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Arenal Sound: ¿Tortura o Súper festival? – Crónica

Preparaos que esta crónica es mucho más que una descripción detallada de los eventos acontecidos durante el Arenal Sound, lo que yo quiero transmitiros es, de verdad, de qué va este festival del que tanto se habla. Así que, bienvenidos a mi diario Sounder.

LAS PRE-PARTIES

Llegar el lunes por la noche ya es muy mainstream e inservible , porque hagan como lo hagan, este festival siempre consigue descorazonar a los que más se esfuerzan por coger un buen sitio en el camping. Así que este año para mí donde toque, ha tocado. Gran ejemplo de esto fue la gente que madrugó para hacer cola y cuando llegó se encontró con que habían abierto los campings durante la noche. ‘Si lo llego a saber, paso la noche aquí’, me dijo un amable transeúnte que pasaba por allí en ese momento.

Fuere como fuere, los campings hasta arriba y con quejas de los del Glamping, ya que en el B del Arenal les ocuparon su sitio por falta de espacio. Por supuesto, al Arenal no le importa nada de esto. ‘Tú ya has pagado tu entrada, ¿no?, pues apechuga y ponte donde puedas’, o a algo así sonaron en mi cabeza sus torpes disculpas.

Todo empezó un martes, aunque no es que el cartel de las PRE-PARTIES fuera muy bueno, del martes solo resaltaría a Sexy Zebras, grupo del que ya hemos hablado aquí anteriormente. Del miércoles en cambio sí que tengo más recuerdos. Y quién no. Dulceida congregó a tanta gente que se tuvo que desalojar el recinto. No hace falta más descripciones ante tanta locura. Algo lógico, por otra parte, si tenemos en cuenta que el target de Dulceida coincide con el del Arenal: gente sobre los 20 años.

A mí, en cambio, será que ya no pertenezco a esa generación, pero a mí me encantaron Las Bistecs. Estas dos mujeres con tendencias esperpénticas y letras críticas disfrazadas de comedia, consiguieron meterse en el bolsillo a un público que si no los conocía en ese momento, se enamoró al instante. Con su canción de ‘Señoras bien‘, que por cierto, cantaron dos veces, consiguieron que todos los allí presentes corearan al unisono el lema ‘Capitalistas, chochos centristas‘, un momento mágico que desde luego, estas señoras vestidas con un dudoso sentido de la moda, no olvidarán. Por lo que respecta a Ojete Calor y The Tripletz, que actuaban después de Dulceida, quedaron cancelados. The Triplets actuó al día siguiente en el escenario Negrita con una sesión más electrónica de lo que nos tiene acostumbrados, pero que era genialmente genial. Este trío que chicos, reducido a dos por el momento, es sinónimo de diversión, cachondeo y buen rollo.

JUEVES

Con todo ello, llega el jueves. El gran día del Arenal Sound en esta edición del 2017. Un calor insoportable fue el protagonista de esta jornada, y no Martin Garrix. Estoy segura de que la frase más repetida fue ‘qué calor’, y eso que no he realizado ningún sondeo. Duchas, playa y más duchas. Gente roja y gente tirada durmiendo donde se puede. Lo típico cuando estás a casi 40 grados y no has podido dormir más de dos horas. Aún así, dejémoslo a un lado, ya sabemos que ir al camping del Arenal es casi un deporte de riesgo.

Ese día había tantos conciertos a los que quería ir que me tuve que saltar algunos, entre ellos, Miss Caffeina. Cuando ya los has visto 15 veces dejan de ser una prioridad. Oí que estuvo muy bien, como siempre, no defraudan. Sidecars, Lori Meyers, Dinero, Bastille y Martin Garrix fueron mis elegidos. Sidecars fue una decepción, les pasa igual que a su hermanito Leiva, no saben tocar en festivales. Pasaron mucho tiempo hablando y haciendo solos en lugar de tocar canciones marchosas para animar el público, craso error a mi parecer.

Por otra parte, Lori Meyers se pasó los primeros 40 minutos del concierto tocando las canciones del nuevo disco del cual no soy muy fan. Estaba claro que se las querían quitar de encima y las hicieron sonar de un plumazo, obviamene los grandes momentos del concierto llegaron junto con los temazos míticos de la banda. Todo el mundo saltó como locos ebrios con ‘Emborracharse‘ y en el ambiente se palpaba esa felicidad y despreocupación que hace que solo cuente el hoy y el ahora. Fueron momentos magníficos, se notó que es un grupo de largo recorrido con canciones muy populares. Dinero fue una revelación para mí, a pesar de no conocer ni una canción, salté y las bailé tal groupie, además tuve el placer de conocerlos, y este grupo de rock se ganó mi corazoncito agotado de tanto cantar y bailar. Personalmente, uno de los mejores conciertos del festival. De Bastille solo valieron la pena las dos últimas canciones. O eres fan, o te duermes del aburrimiento. Y, por último, el gran Martin Garrix, al que fui con escepticismo, hizo muestra de su valía durante su sesión. Este DJ de corta edad sabe, sin duda, lo que se hace.

VIERNES

No sabría si dar las gracias a que cancelaran los conciertos después de las 6 o maldecirlos, pero después de tres noches solo durmiendo una hora y media (a las 9 y cuarto en pie), estuve a punto de agradecer el hecho de que me obligaran a irme a dormir a las 6, aunque ni así lo conseguía. Cuando llegabas a tu ‘zona de descanso’ a esa hora, todo el mundo hacía de todo menos eso: descansar.

Por la mañana lo suyo es levantarse, duchita, ir a por hielos, comer algo y prepararse para la Pool Party en las mesas de la carpa, donde la gente se aprovecha de la sombra, los precios 2×1 durante los días y el kit ahorro. Esta es una parte del festival que muchos se pierden por pereza o por cansancio, pero el ambiente que se vive durante el día en el Beach Club es igual de bueno que el de la noche en los conciertos. Con una pequeña diferencia: te pasas el rato mojado a) por los aspersores o b) por la piscina. Yo particularmente huyo de la piscina, ya sabéis, dudosa higiene.

El viernes no estaba nada mal tampoco, yo lo empecé después de Viva Suecia al que no pude llegar a tiempo. Mis objetivos: Sidonie, León Benavente, Nothing but thieves, Jake Bugg y Icona Pop. Una vez más, me encontraba ante una situación difícil: quería asistir a más conciertos de a los que podía ir. Hay que ir con calma, tampoco es que queramos morir de sobredosis musical, ¿verdad?. Sin duda, mis favoritos fueron Nothing but thieves y Jake Bugg, el cual fue un placer para los sentidos, que se mecieron al compás de canciones cuyas notas desprendían sentimientos hasta entonces desconocidos. Por otra parte, el vallisoletano León Benavente, estuvo un poco flojo al principio pero se vino arriba al final con canciones que o las bailabas o te bailaban.

No tan indie, pero si más a por todas fue Fedde le Grand, el cual no le tuvo nada que envidiar a Garrix, sus ritmos dinámicos y su elección de repertorio fue el colofón perfecto para un día lleno de sensaciones.

SÁBADO

Este año a mí el festival se me hizo más largo que otras ediciones, sería porque el cartel me gustaba más -y por lo tanto no paré quieta ni un momento- o porque los días se me hacían eternos por el calor. Por eso, decidí ir a explorar algo desconocido para mí: el paseo. Resulta que también hay vida en el paseo marítimo y que es posible pasárselo bien, conocer a gente y no morirse por el calor. Lo recomiendo para personas cuyos vecinos no son muy fiesteros. Así que, después de pasar por el photocall y hacernos unas mechas de colores con el stand de Loreal, tocaba mirar el horario.

La Habitación Roja, Satellite Stories, Nancys Rubias, Despistaos, Iván Ferreiro y Amaral. Hubiera ido a todos estos si hubiese tenido fuerzas, pero al tratarse de uno de los últimos días, necesitaba un poco de paz. Así que había que elegir y me quedé con Despistaos, Satellite Stories, Ferreiro, y Amaral. Despistaos fue como un viaje en el pasado y, la cantidad de gente que acudió, demostró que aunque este grupo no sea el más activo del panorama musical, sigue siendo recordado. Iván Ferreiro siguió en su línea, lo que para mí se traduce en verlo con una cerveza en la mano y el culo posado en el césped. De verdad que me gustas Ferreiro, pero te prefiero sentada. Sobre Amaral no tengo mucho que decir, sé lo que ha sonado en la radio. Pero era la nota excéntrica del festival que lo diferenciaba de los demás, y por lo tanto había que ir a verla. Mi favorito, sin duda, fue Satellite Stories, cuyo repertorio desconocía y que me enamoró con sus canciones. A la próxima que los vea, pienso sabérmelas todas. PROMISE.

DOMINGO

El domingo era, sin lugar a dudas, el día más rap del festival. Un genero, que como entenderéis los que leáis este post, no es uno de mis favoritos. Así que para mí fue un día de relax en el que fui al Clandestine, me mojé, bailé electro y me preparé para ver a Txarango y Kakkmaddafakka. Txarango, por su parte, dio un conciertazo. A pesar de que muchas de sus canciones fueran en catalán y, por lo tanto, para un público más reducido, estaba lleno hasta los topes. Kakkmaddafakka no defraudó tampoco y, para mí, fue un gran final para el festival. Además los djs que había una vez más avanzada la noche mantuvieron el caché de los anteriores.

OTRO AÑO MÁS

Si me preguntarais por qué sigo yendo al Arenal Sound después de tantos años, mi respuesta sería simple: FAMILIA. Me encanta el sentimiento de compartir y hermandad que se vive en el camping, además del buen rollo que hay después después en el recinto. Sí, el camping es un infierno y cada año la organización es peor, pero algo tendrá el Arenal que sigue triunfando llueva, se inunde o haya una ola de calor.