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‘The Getaway’, lo último de Red Hot Chili Peppers

En un mundo dominado por la inmediatez, los cambios y una opulencia musical al alcance de tod@s, las bandas que muchos viejos rockeros califican como “de toda la vida” empiezan a arriesgar y siguen sacando álbumes nuevos, en pos de salirse del hueco que en su momento ya reservaron con su nombre. Ya tienen su público fiel, acrítico y emocionado con sus temas, de modo que ahora ese Rock de siempre busca más, queriendo atraer a una oleada de nuevos públicos.

Red Hot Chili Peppers podría estar buscando eso mismo, o quizá también sacudirse las migajas de su desafortunado álbum “I’m With You”, de hace cinco años. Para ello y para seguir seduciendo a los adeptos a su característico Punk-Rock con aire funky llegó en febrero The Getaway. Con el que es ya su undécimo LP, los Red Hot dejan tras de sí los excesos y subidones de otros tiempos, apostando por un sonido cogido con un poco más de calma. Eso sí, los engranajes clave – es decir, la voz de Kiedis y el inconfundible bajo funky de Flea – se mantienen intactos, incluso cuando arrastran ya 33 años desde que fundaron el conjunto. Con todo ello obtenemos un disco de melodías cuidadas que añaden sonidos novedosos, de entre los que destacan los frecuentes teclados sonando a pelo.

The Getaway comienza con un tema homónimo, que supone una fenomenal entrada para este trabajo de trece canciones. Unos fantásticos punteos y un esbelto ritmo Funk sirven a la banda para crear una atmósfera despreocupada, fresca y que juega con unas bonitas progresiones. Sorprenden muy gratamente los coros femeninos, y al final del corte nos encontramos unos sonidos que, eso sí, podrían haber sido exprimidos con mucho más efecto por el cuarteto. A continuación del primer peso pesado del trabajo entra el segundo: “Dark Necessities”. La entrada crece con fuerza con un bajo y unos teclados que se combinan a las mil maravillas durante el resto del corte. El potente estribillo tiene presencia por sí solo, con un cierto aire de melancolía de esas tardes con amigos al sol del verano.

Una vez han sonado estos dos temas, los Red Hot emprenden una pronunciada cuesta abajo con “We Turn Red”. Su sonido más marcado y limpio le da un toque retro que mira hacia un Funk pretérito y directo, pero esto no logra compensar que sus tres minutos sean una constante espera entre versos medio vacíos para que llegue un estribillo mucho más melódico. Menos mal que todo esto se arregla con “The Longest Wave”. Esta pista, de ambiente soñador, no necesita ningún aditivo para sonar bien; es posiblemente la canción más sentimental de este último disco.

Después de estos dos temas aparece lo que podríamos tomar como varios combos de canciones. El primero lo abanderan “Goodbye Angels” y “Sick Love”. La primera goza de una fantástica progresión en la batería y unos coros y matices electrónicos sonando desde atrás, aunque no logre del todo darle pista libre a una apreciable garra contenida. “Sick Love”, por su parte, es más sencilla. Se complementa bien con su compañera anterior, aunque pasa sin dejar una huella profunda. Quizá lo más remarcable dentro de la misma sea ese cierto toque de psicodelia aderezado con los teclados que suenan de la mano de Elton John. El segundo grupo lleva dentro los temas “Feasting On The Flowers”, “Detroit” y “This Ticonderoga”. Estos tres son los temas con más dureza de The Getaway, y destacan con diferencia los riffs de guitarra de los dos primeros. Están, a mi parecer, tan ingeniosamente elaborados que incluso llegan a colocarse a la cabeza del resto de elementos que se integran en cada uno. “This Ticonderoga” es la más dinámica del grupo, así como del álbum en sí mismo. Se merece un verdadero elgoio la manera tan cuidada de combinar unas cadencias y ritmos tan dispares sin que se pierda un ápice de energía durante toda la canción.

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A Daft Punk es a quien nos recuerda la introducción de “Go Robot”, un cósmico tema sumamente funky y bailable, con un ritmo muy marcado y unos constantes ecos electrónicos sucediéndose durante toda la canción. Atrás queda la referencia al dúo francés cuando suena el estribillo, muy Pop pero agradable, igual que las melodías entre las que se intercala. Tras este corte, las tres últimas pistas ya pasan sin pena ni gloria; llegan a la hora en que los ánimos empiezan a cansarse después de todo a lo que hemos estado expuestos anteriormente, corriendo el peligro de ser los temas de los que menos logrará acordarse el público del disco. “Encore” suena ligramente a Indie-Folk, y “The Hunter” resulta ser un meditativo tema con algún que otro aire de Blues. Para terminar, y dejándonos bastante fríos ante su disparidad con el resto de canciones, tenemos “Dreams Of A Samurai”. Este tema es, mayormente, un corte experimental en el que el grupo juega con diferentes ritmos e introduce sonidos electrónicos sin llegar a generar una emoción muy destacable.

No nos llevamos mal sabor de boca al escuchar The Getaway, aunque algunos temas reiteran la sensación de vernos ante un sonido todavía un tanto descafeinado. No obstante, no tiene mucho problema para ser disfrutado con emoción y cariño, y esperemos que logre captar la atención de tantas nuevas generaciones que empiezan a indagar entre álbumes.

Recordamos que los Red Hot tienen preparados cuatro conciertos, dos en Madrid y dos en Barcelona, para los próximos 27 y 28 de septiembre y 1 y 2 de octubre. Aun así, las entradas están agotadas en prácticamente las cuatro citas, desgraciadamente; solo algunas quedaban rezagadas para el segundo de los conciertos en la Ciudad Condal. Esperemos que quienes hayan logrado conseguir su pase a tiempo disfruten de, como much@s auguran, los que pueden ser los últimos conciertos del grupo en nuestro país.

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Amante desorbitado de la música, también del café. Quizá soy un popurrí algo excéntrico de facetas, ideas y aficiones, pero me defiendo bien en todo este jaleo. Estudio Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Carlos III de Madrid.